En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Si me río de mi sombra como no lo voy hacer de lo que me asombra

24 de enero de 2015

Gritos en la tarde


                                   
 
 
estaba tranquilamente sentado en mi sillón de mimbre disfrutando de una suave brisa marina tomándome un ´´piel roja´´, degustándolo con gran placer, para que alguno no crea que es una persona, le diré que es un combinado a base licor 43 cointreau y granadina, bien  fresquito está delicioso.

 


Cuando escucho un desgarrador grito, miro en la dirección que ese grito venia, en seguida otro grito este parecía más bien un grito de sorpresa, no lo pienso más me levanto como si una fuerza superior me empujase y tan violentamente me levanté que la mesa los vasos y botellas como si de un huracán se tratase salieron volando estrellándose en el suelo, y desparramándose mi delicioso combinado. 

Era la vecina de mi derecha la que la pobre daba esos gritos, empuje la puerta y allí estaba de rodillas llorando e implorando ¡dios mío ¡ ¿por qué? ha ocurrido esto.

La levanto con suavidad le doy mi pañuelo para que se secase las lagrimas y le pregunto ¿Qué te pasa vecina? una tragedia, bueno cuéntame, los deje en el fregadero con un poco de agua, y me marché a seleccionar los callares que pienso regalar a mi amiga, yo escuchaba un toc y otro toc como hace brisa pensé que era el toldo.

 


Una desgracia mira 5000 caracoles revolucionados por los muebles el techo los frigoríficos el suelo escondidos, la cocina no se veía paredes ni techos,  todos con los cuernos como antenas dispuestos hacerme la guerra.

 


¿Cómo se te ocurre dejar los caracoles solos? además  no sabes que de lo que se come se cría, calla  que eso me lo dice mi marido todos los días  
 

17 de enero de 2015

Engracia tuvo una desgracia



Dicen que, sobre todo los hombres no saben

lo que tienen hasta que llega y a la Engracia le pasa a la pobre una desgracia, y se marcha sin avisar de viaje al espacio sideral.
                              

Lloras y sabes muy bien porqué, ya que no la trataste como la señora de casa, más bien te parecía que era la señora de las escobas. 


Pronto se te pasó la pena, y de Engracia ya ni te acuerdas, has encontrado la que sabe muy bien lo que te pasa, y a ti te camela, y
 
esa si te exigirá que ella es la señora de la alcoba, y tienes que buscar quien se preocupe de la escoba